La familia Addams, un linaje de cultura pop gótica y esperpento de alta cuna

Miércoles, la nueva serie dirigida por Tim Burton sobre la joven integrante de la familia Addams, se estrena este próximo miércoles (valga la redundancia) 23 de noviembre en Netflix y no se nos ocurre mejor forma de celebrarlo que indagar en los orígenes y vicisitudes de una de las familias más peculiares, queridas y características de la cultura occidental.

Y es que a menudo una se pregunta cuál es la fórmula indicada para filtrarse en los anales de la cultura popular y perdurar intacto aun con el paso de los años. ¿Qué elemento de todos los habidos hace a una idea exitosa y reciclable? En el caso de la familia Addams, que cumple 85 años de vida este 2022 y carga a sus espaldas con decenas de versiones, reboots y referencias en series, libros y películas externas, la respuesta puede que sea más sencilla de lo que parece en un principio.

Puede ser la excentricidad que todos llevamos en nuestro interior la que se identifica con nuestros protagonistas Gomez, Morticia, Miércoles, Pugsley, Fétido, la abuela y Cosa Addams. Una excentricidad que es complicada de adoptar en el “mundo real” por la opinión y el prejuicio social pero que todos llevamos dentro en mayor o menor medida. Una rareza humana que nos invita a empatizar con lo turbio, lo morboso, lo oscuro y lo siniestro.

Los Addams son una familia como otra cualquiera solo que con la particularidad de que sus gustos se distancian enormemente de los del resto del mundo. Eso y que son indecentemente ricos. Visten de negro casi a diario, raramente sonríen, están obsesionados con el sufrimiento, la muerte y el dolor físico, aprecian enormemente los días grises de lluvia y viento y son capaces de ver la belleza de los cementerios y las ventajas de la niebla.

Viven en una mansión en lo alto de una colina que, honestamente, creo que todos querríamos haber explorado de niños. Una de esas grandes casas que forman parte de los cuentos de terror, llenas de cachivaches, habitaciones secretas, pasadizos, trampillas y conjuros que le ponen a una los pelos de punta, pero que incitan a curiosear a cualquiera. Y simultáneamente, le dan sentido a un universo paralelo propio construido a base de no importarles absolutamente nada el qué dirán.

Una pasividad envidiable hacia la opinión ajena y por encima de todo, lo más curioso es que parecen no darse cuenta realmente del contraste que causan allá donde van. En su mundo, ellos son los normales y el resto del vecindario está loco. Eso sí, no existe lugar donde alguien no gire el cuello rápidamente para comprobar si realmente han visto bien o han sido testigos de una alucinación o, mejor dicho, una pesadilla.

Chas Addams, un genio en la sombra

Puede que muchos no estén al tanto, pero los orígenes de esta familia son ni más ni menos que de tinta y papel. El arquitecto de todo resultó ser Charles Addams (Nueva Jersey, 1912-1988), aunque firmaba como Chad Addams, un dibujante de la revista The New Yorker que en 1937 publicó la primera viñeta cómica de los Addams en esta e inició así aquello que catapultaría su carrera de artista a un estrellato prácticamente anónimo, porque rara era la vez que le reconocían por la calle según decía, pero terriblemente exitoso.

Creció en Westfield, Nueva Jersey, donde pasó largas horas explorando el cementerio presbiteriano de la ciudad e imaginando cómo sería estar muerto. El mismo dibujante confesó que la mansión Addams, aquella gran casa negra en lo alto de la colina, había sido inspirada por las casas de Dudley Av. y Elm Street de su ciudad natal.

Fascinado desde una edad muy temprana por la muerte y lo excéntrico, Charles Addams era el tipo de personalidad a la que organizar un picnic en un cementerio le parecía una idea de lo más plausible y coherente. Desde pequeño fue conocido por ser “el diablillo” del barrio y tenía la costumbre de colarse en las mansiones abandonadas para explorarlas a su gusto.

Una vez alcanzada la edad adulta, sus amigos decían de él que era una persona amable y buena, pero extraña. “Un esquizofrénico gentil y bondadoso”, según lo describió el editor y humorista estadounidense Bennett Cerf. Una antigua compañera de colegio confesó recordarlo como “una extraña figura que merodeaba por los pasillos sin saludar a nadie”. 

Pero la realidad sorprendía a quien lo conocía, ya que su apariencia era la de un hombre cortés y bien vestido, con el pelo cubierto de canas y elegantemente peinado hacia atrás, que se situaba lejos de ser una extraña y terrorífica criatura, como al imaginario popular probablemente le hubiese gustado que fuera. Sin embargo, el propio Addams aseguraba que con quien realmente se identificaba era con el tío Fétido, “aunque con más pelo que este”, solía decirle a la gente. Se rumoreaba también que tenía fama de galán entre las mujeres.

Alentado por su padre a no abandonar su faceta artística, Addams acudió a la universidad de Pennsylvania y más tarde, en 1931, al Grand Central School of Art de Nueva York. En 1933 trabajó en la revista True Detective, donde se dedicaba a retocar fotos de cadáveres y borrar todo rastro de sangre de las imágenes. Siempre afirmó que estas resultaban “más interesantes” en su apariencia original, que tras haber pasado por el filtro de la revista. 

En 1932 publicó su primera viñeta humorística (sobre un trabajador que limpia cristales) en la revista The New Yorker y no fue hasta 1937 cuando presentó al mundo por primera vez a la familia Addams. Estas viñetas triunfaron desde un primer momento entre un público que jamás había sido entretenido de una forma tan original. La familia entró en todos los hogares de Norteamérica, despuntando por su originalidad y rareza, convirtiéndose en un habitual de la revista, que publicó sus aventuras hasta aproximadamente 1964, fecha en la que apareció en antena por primera vez la serie de La Familia Addams y esta terminó por conquistar al mundo.

Su característica canción de introducción (recordada principalmente por los chasquidos del comienzo) compuesta por Vic Mizzy, fascinaba totalmente a su creador original, según fuentes cercanas a Chas Addams. Pero a pesar del éxito de la serie, este continuó como dibujante de la revista enfocando su humor en otros personajes y situaciones que se alejaban de su querida familia, pero que triunfaron también por su originalidad y humor macabro.

Imagen de ‘La familia Addams’ (1964)
Cinemanía

Entabló amistad con figuras como el novelista Ray Bradbury (Farenhait 451, Crónicas marcianas) o el cineasta Alfred Hitchcock, de quien se dice que este último reutilizó la imagen de la mansión Addams y se inspiró en esta para crear aquella famosa casa de la colina de su película más reconocida: Psicosis. El mismo director era dueño de dos dibujos firmados del viñetista, fruto de la admiración que profesaba hacia su amigo y lo usó de referencia en más de una ocasión. 

En 1942, Addams conoció a su primera esposa, Barbara Jean Day, de quien se dice erróneamente que fue fruto de inspiración para crear el personaje de Morticia Addams. Esto no es posible ya que la figura de Morticia ya había sido creada anteriormente, aunque hasta cierto punto es comprensible, debido a que esta tenía una apariencia muy semejante a la matriarca de la ficticia familia.

Estuvieron casados durante ocho años, hasta que se separaron y Addams volvió a casarse con Barbara Barb, quien curiosamente también muestra una ligera y preocupante similitud con el personaje de Debbie, de la película de 1993, La familia Addams: la tradición continúa (Barry Sonnenfield), una mujer que trata de apropiarse de la fortuna de Fétido, intentando asesinarlo para convertirse en la viuda más rica del mundo.

Se rumoreaba de Barbara que esta planeó varias formas de terminar con la vida de Chas y así engañar al seguro de vida que tenían contratado. Finalmente, y tras separarse de Barbara, se casó con Marilyn Mattews Miller, celebrando la ceremonia ni más ni menos que en un cementerio de mascotas.

La familia Addams se digitaliza

En 1964 y de la mano de David Levy, aparece en televisión la serie de La familia Addams, la cual termina de darle forma a este universo, ya que antes de la serie los personajes no contaban con los nombres con los que se les conoce actualmente. Fue esta la que empujó a Charles a poner nombre por primera vez a sus personajes. La serie se emitió durante dos años y regaló momentos inolvidables a sus espectadores, como el famoso baile de Miércoles Addams, entre otros tantos.

A partir de entonces, la terrorífica familia comenzó a aparecer en diferentes formatos televisivos y de cine como, por ejemplo, una colaboración que hicieron en la película de 1972 de Scooby-Doo o las películas de la década de los 90, que volvieron a poner a la familia en el punto de mira.

Estas adaptaciones de 1991, 1993 y 1998 mellaron en el público no solo por sus divertidos y estrambóticos argumentos, sino también por un reparto brillante y cuidadosamente elegido formado por Anjelica Huston en el papel de Morticia, Raúl Juliá como Gomez, una muy joven Christina Ricci como Miércoles (papel con el que se hizo conocida a nivel mundial y la convirtió en una figura icónica de la cultura popular) y Christopher Lloyd como el tío Fétido, entre los más reconocidos.

La película de Dave Payne de 1998, La Familia Addams: la reunión, cambió de reparto principalmente debido a la triste y repentina muerte de Raúl Juliá, quien fue sustituido por Tim Curry como Gomez Addams, una elección más que interesante, y Daryl Hannah como Morticia. Anjelica Huston y Christoper Lloyd rechazaron participar en esta tercera entrega como símbolo de respeto hacia Juliá y tanto Christina Ricci como Jimmy Workman eran en 1998 demasiado mayores para interpretar a Miércoles y Pugsley, por lo que también fueron sustituidos.

En 2019 la familia regresó a los cines en una película animada que contaría con una segunda parte estrenada en 2021, debido a la buena acogida que tuvo la primera parte. Ambas cuentan con las voces de Oscar Isaac como Gomez, Charlize Theron en la voz de Morticia, Chloë Gracie Moretz como Miércoles, Finn Wolfhard como Pugsley, Nick Kroll como Fétido y la gran Bette Midler como la abuela Addams.

Imagen de'La familia Addams' (2021)
Imagen de ‘La familia Addams’ (2019)
Cinemanía

Iconos de la cultura Pop

Los personajes también pisaron los escenarios a modo de musical en 2009 y se han publicado cientos de libros sobre los Addams, sobre Chad y derivados de las películas, pero por encima de todo, han conseguido hacerse un hueco y ser recordados y reproducidos a lo largo de los años por miles de personas, ya fuera a modo de disfraz, de actitud frente a la vida o como iconos de la moda.

Todo el mundo conoce el característico cuello de camisa/vestido de Miércoles Addams, acompañado de sus dos trenzas. Se ha escuchado cientos de veces esa frase de “hoy voy en plan Morticia Addams” para hacer referencia a que se va entera y totalmente de negro y podemos decir que todos ellos tienen con la fiesta de Halloween una conexión que atrae e invita a ser un poco más Addams en nuestras vidas cotidianas. Esta familia arrastra a sus espaldas una subcultura de lo excéntrico que ha conseguido ser aclamada en todo el mundo.

Christina Ricci como Miércoles Addams
Christina Ricci como Miércoles Addams
Cinemanía

Tampoco sería extraño pensar que las viñetas de Charles pudieran ser la inspiración para posteriores directores, como John Waters con su Pink Flamingos (1972), entre otras. Los Addams buscan la infelicidad y el sufrimiento en sus vidas y prácticamente les produce sarpullido lo común. Los “Johnson”, por otro lado, afirman ser las personas más inmundas del planeta. No creo que haya mucha distancia entre una y otra, pero el caso es que sea por la razón que sea, los personajes de ambas obras despuntan por ir a contracorriente y disfrutar del proceso, sin importar nada más. O son cien por cien ellos, o no son.

Y es que, generalmente, por mucho que se trate de disimular, todos y todas tenemos un lado oscuro que puede ser muy entretenido si se tiene coraje para llegar a explorarlo.

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